LA CURTIDORA DE CUERPOS

 

Me sobran pieles

de exquisito sabor

para saciar mí aliento,

más, sin embargo

un remolino me desangra

para no ser visto en la virtud

 

herejes tienden la alcoba

gozosos limpian los trasgos,

la insana lepra del marco

les va quemando las uñas

 

(enfermos almizcles)

 

mueren de frente, de frente,

no pueden voltear a tanta delincuencia   

 

pareciera que son mudos

si abren la boca blasfeman,

el asco les tiñe los ojos

un líquido lechoso les recorre la entrepierna,

gritan para no esconderse del siniestro

y se cargan…            

                          ¡Sí!

 

                 se cargan uno contra otro,

         

        (ellos brindan un orgiástico sutil)

 

y entre la caverna;

la muerte magra les contiene

        

           se cuenta que la alcoba llora,

 

                         que llora sangre al dente

 

(La demonia vibra en su fetiche)

 

             eso dicen…      cuando como muerto.

 

 

 

                                       PAOLA HERRERA LEDESMA

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