IMPLORACIÓN

 “La MEDIDA del AMOR, es AMAR sin MEDIDA” 

                                                                      ( San Agustín)

 

Bajo la mano de Dios

y frente a la luz del mundo,

me encuentro libre.

 

Con el cansancio de amar

a destiempo y sin hora.

 

Con la boca encajada

hacia el lado opuesto

ha donde dolía el pecho.

 

Aquí vuelan los sueños

de interminables placeres.

 

Es aquí donde se esparce el amor

sin limitación de actos,

sin preguntas ni cuándos.

 

Me encuentro abatida y sin ganas,

con el cuerpo encorvado,

con la cara lavada y con los desechos

de su boca en mis manos.

 

Solo le pido a Dios…

no morirme de amor ahora,

ahora no Diosito,

ahora no.

 

Arráncame la vida sin respiro,

déjame sin aliento un día por la mañana,

llévame contigo cuando el corazón le olvide,

pero ahora no Diosito, ahora no.

 

Porque yo me niego a renunciar al sentimiento,

este sentimiento que me condena en la infinita gracia

de sentir que no puedo respirarle ni tocarle,

de sentir que se me va la vida, sí no le veo.

 

Déjame por favor…

disfrutar mi vigilia en su ausencia,

acariciarlo de noche y con dulzura

déjame remediar con amor

lo que destruí en el mes de mayo.

 

Permíteme Señor llorarle en mi burbuja

y que nadie me toque la puerta

mientras se me seca el cuerpo.

 

Quiero aprender de verdad…

que me des la oportunidad de no destruir todo lo que toco,

de tener la humildad para enfrentar mis miedos,

para aceptar el amor en la virtud y con respeto.

 

Sí he de pagar mis culpas por este amor extremo

en la perfecta soledad que me acompaña,

me rehuso ahora mismo a morirme de amor.

 

Te imploro Señor,

que no me dejes morir de amor,

ahora no Diosito,

por favor… ahora no.

 

¡Porque yo sé que ahora no puedo morir!

 

No puedo largarme de aquí con el alma vacía,

con el sueño cortado y con el hueco en el pecho.

 

¡Y es que no puedo!

 

No puedo dejar de cuidarle,

de pensarme encerrada en su cuerpo

y segura en la paz de sus brazos.

 

Deshacerme de este amor…

así tan fácil, es lo último que haría

y tú me obligas a dejarlo.

 

No quiero que se quede solo con los versos sin mí,

¿Quién le va a mimar con la misma ternura que yo?

¿Quién le va a querer…

 con está fuerza de entrega y con el alma pura?

 

Dime Señor…

 ¿Quién le va a llorar el mar entero… como yo se lo he llorado? 

                ¿Quién Diosito?

                             ¿Dime quién?

Sí me dices quién, mañana mismo cuando el sol se esconda…

                                                                                                               yo, me iré contigo.

                                                                                                                                     29 de Mayo 2011

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