INSOLENTE

Cuando Eros me mira...

Desnudo es que me gusta verte,
tendido en el fondo de mi lagrimal izquierdo,
tumbado a la deriva de mi cuerpo
con la pierna enganchada a mi opulencia.
Me gusta verte perdido en el tiempo de algún sueño inconcluso
con el celo y el ansia que embriaga  la astucia,
abatido de cansancio entre el galope de tu hembra.
Muerto…
me gusta verte muerto,
muerto entre el amor de mis caricias,
sin vida, a suspiro y temeroso.
Buscando el diluvio perfecto y sanguinario,
escrutando  lo que es inencontrable
mientras tu lengua trepadora e indecente
se me resbala entre la vida y el suplicio.


Exhalo…
como cualquier animal maldito
vomito la elocuencia de la entraña,
me prendo a tu espalda con las uñas,
desgarro tu furia y la convierto en mía.
Te ultrajo a coraje y sin motivo,
me adueño de tu mente pervertida y vaporosa
y te acicalo el mundo para que sonrías.
¡Sí!
te retoco el mundo para que te creas invencible,
para que tu ego no te falle en la penetración y el acto
para que tu gen de Eros sea impoluto e increíble.
Y me rio en tu cara entre el orgasmo y la fatiga.

¿Por qué a mí?

A mí, me vale de sobra y de nada… tu estúpida sonrisa.

                                        PAOLA HERRERA LEDESMA
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